sábado, 22 de abril de 2017

BLAS BLEDA MARCÓ (el último encuadernador).



Conocí a Blas Bleda en el Colegio de Notarios en el 73. Él era el encuadernador del Colegio y recuerdo sus idas i venidas llevándose Boletines Oficiales del Estado, de la Provincia, de las Cortes Generales, Revistas Jurídicas, fascículos del Códigos, etc.etc. devolviéndolos días después perfectamente encuadernados.

Es el último encuadernador de aquellos que marcaron una época en los años 40 (mestre Mas del carrer den Brossa, Sabater del carrer de la Missió, LLinás del carrer de la Pau, Calatayud…).

Blai es una persona afable que se hace apreciar por todos. Recuerdo también como reparaba las fundas de pergamino de los protocolos notariales que estaban deterioradas y luego las untaba con huevo…el huevo protege el pergamino y le da color, me decía.


En cuanto a su vida,  no ha sido un camino de rosas precisamente. El drama que tuvo que vivir con la muerte de dos hijas suyas, una por cáncer y la otra, muy joven,  por adicción a las drogas que llevó también a que su esposa muriera años después al no poder superar este drama, le marcaron profundamente. El tenis, deporte que ha practicado hasta casi cumplidos los 90 años en que su cuerpo ya le ha dicho basta, y su trabajo, le han servido como terapia según me contaba.

Pero ¿cómo se inició en el mundo de la encuadernación?. La vida de Blai ha sido plasmada en varias entrevistas que le han realizado en la prensa local. Nació en Barcelona el 7 de marzo de 1923 y en 1926 murió su padre y la madre volvió a casarse tiempo después. En 1929 la familia se vino a Mallorca contando él con 6 años de edad. Se educó en la  Juventud Antoniana y a los 13 años el Padre Atanasio le colocó de botones en la Banca Recasens. Luego trabajó para el Procurador Bernardo Jaume hasta que el farmacéutico Ginestra le habló de una vacante que se había producido en la Imprenta Ordinas, de la calle San Miguel. Necesitaban un chico para ir a recoger al muelle los periódicos (La Vanguardia, Le Jornal…). Le daban diez céntimos para el tranvía y él iba andando para ahorrárselos.

Estuvo trabajando en la imprenta aplicándose en su trabajo hasta el punto que cuando los operarios, que por su edad tuvieron que incorporarse al servicio militar, sus jefes le encomendaron ya trabajos de coser libros, prensado, etc.etc.

Después de la guerra se puso a trabajar en la Imprenta Guasch y aquí ya realizaba trabajos delicados reservados para expertos. Tal es así que le llegó para restaurar un misal de gran lujo del Obispado de Mallorca. Una vez concluido el trabajo el Obispo Miralles quedó encantado y fue él quien le recomendó, cuando tuvo que reincorporarse al Servicio Militar, para que lo destinaran a la imprenta de Aviación donde pudo continuar sus trabajos de imprenta.

Y fue en el año 1948 cuando Blai monta su primer taller de encuadernación en la calle del General Barceló, 22, junto al Estudio General Luliano. Allí Blai tuvo que granjearse la confianza de los posibles clientes. Iba a ofrecerse a abogados y procuradores y así comenzó a trabajar encuadernado tomos de fascículos del Código Civil para ellos.

Pero ah!, llegaron los años 50 y con ellos la explosión del turismo en Mallorca y Blai se dio cuenta que todo el mundo se estaba aprovechando de ello y pensó que él también lo debía hacer, pese a tener que dejar “aparcada” su profesión que tanto le apasionaba.

Así fue como la vida de Blai dio un cambio radical convirtiéndose en un polifacético personaje muy conocido en el mundillo de la hostelería mallorquina.

Con Errol Flynn

En 1950 Blai es contratado como “Maître” en el Real Club Náutico de Palma. Su porte, educación y don de gentes, le hace granjearse la confianza de personajes famosos que organizan sus banquetes  para que les atienda él. Errol Flynn le encarga un almuerzo en su yate, la Condesa de Ribas le encarga un catering para que él se lo sirva en su casa… 
Atendiendo a la Condesa de Ribas

El dinero entra en casa de Blai y es así cuando decide en 1955 regentar el restaurante del Círculo Mallorquín (lo que es ahora el Parlament). 

Lo convierte en este tiempo en referente de banquetes nupciales y de personajes conocidos como el que ofreció a Don Fernando Terry (propietario de las famosas bodegas).
Sirviendo a Don Fernado Terry

Un año más tarde Blai decide abrir, ahora en propiedad, el Restaurante “Tebas” (ya desaparecido) donde asume toda la responsabilidad y comienza a hacerse un nombre como repostero. Reconocidos eran sus “Crepes Suzettes” por poner un ejemplo.

Su aventura al frente del restaurante dura 10 años donde se llegó a servir hasta cuatro banquetes en un mismo día…pero en hostelería renovarse o morir… y tiene que dejar el restaurante para reincorporarse como Maître en el Hotel Victoria.

Fue allí, en 1967, cuando Don Juan Alemany Vich, Decano del Colegio de Notarios, sabedor de la fama que había tenido como encuadernador, le propone reincorporarse a la plantilla del Colegio Notarial, a lo que Blai accede encantado, deja la hostelería y vuelve a su pasión: encuadernar.


Monta su taller en la calle Monterrey y es allí donde realiza sus obras más emblemáticas.


La encuadernación de “Manuel de Falla en Mallorca” de Mn.Juan Maria Thomas.

Un álbum de firmas que le encargaron desde Sudamérica con motivo de las Bodas de Oro sacerdotales del Rvdo. D.Pablo Ramis, misionero de San Vicente de Paúl.

Un libro que Don Francisco Alcover, propietario de los tranvías de Palma dedicó al anterior Jefe de Estado sobre la “Historia de los Tranvías Eléctricos Interurbanos de Palma”.
En el Casal Balaguer , sede del Circulo de Bellas Artes , donde el Alcalde de Palma Don Rafael de la Rosa obsequió a los Príncipes de España con un libro encuadernado por Bleda

Entrega del Libro

Uno por encargo del Ayuntamiento de Palma para regalar a los entonces Príncipes de España e infinidad de libros de firmas, de actas, etc.etc.


La pulcritud de los trabajos realizados por Blai queda plasmada en todas sus obras.


Una vez jubilado, donó toda su maquinaria y herramientas al Ayuntamiento de Palma. 


Cuando se la llevaron al Palau Solleric, lloró, confiesa él en una entrevista, “quiero tanto esta maquinaria que no me hubiera gustado que la vendieran como ferro vell”.

Reproducimos por último unos pasajes de una entrevista que le realizó Xisco Busquets para el Diario “Ultima Hora” el 8 de enero de 2011.

X.B.- ¿Y cómo es que ahora está tan feliz, risueño, alegre...?
B.B.- Después de morir mi señora estaba delgado, famélico... Un día fui al Club de la Tercera Edad de Via Argentina. Me apunté a una excursión de un día, que por cierto, hacía siete años que sólo iba del taller a mi casa y casi no pude reconocer las carreteras de Mallorca de lo cambiadas que estaban. Y, ¿sabe lo que ocurrió?
X.B.- Que conoció a alguien importante para su vida...
B.B.- Conocí a una señora, Ana Vallejo. A los dos meses le dije: "¿Qué nos pasa a ti y a mi?" Y me contestó: "No lo sé, pero me has caído en gracia".Y yo le dije: "Pues tu, a mi, también". Le gano de diez años, tengo una edad avanzada, casi no sirvo para nada... (Risas) 
X.B.- ¡Pues yo le veo muy animado!
B.B.- ¡Ella me ha animado! Toda la gente me decía: "¡Qué cambio has hecho, Blas!" me encontraban más alegre, en fin, que he tenido mucha suerte conociendo a esta señora tan buena persona, y estoy muy agradecido.
X.B.- ¿Está enamorado?
B.B.- Sí, pero no sé cómo explicarlo porque a mi edad ya se lo puede imaginar... Viene a ser como...: saber que tienes una compañía, un refugio, tenc a on anar. ¡La compañía es lo que me salva!
X.B.- ¿Y su nieta?
B.B.- Vive conmigo.
X.B.- ¿Come de todo?
B.B.- Hombre, de tot però amb coneixament: Truita, pa amb oli... lo que más me gusta es el arròs brut que me hace Ana. De todas maneras el médico me ha quitado lo que más me gustaba: ses dones i sa llagosta.
X.B.- ¿Quién ha sido, el médico o los años?
B.B.- (Risas) Los años, pero yo digo que es el médico. Esto fue lo que le dije a Ana cuando nos conocimos.
X.B.- ¿Teme a la muerte?
B.B.- No, no, miedo no. Cada mañana cuando me despierto, me levanto poco a poco para saber si estoy vivo. Uep! un día más y doy gracias a Dios por estar vivo. También doy gracias a todos mis clientes por haberme ayudado a pasar mi vida.”

Un placer y un honor haberte conocido Blai.


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